El material POP como herramienta de networking
El networking no termina al intercambiar tarjetas: empieza cuando la otra persona recuerda quién eres tres días después. El material POP, lejos de ser un mero detalle, puede ser el gancho que inicia charlas útiles y da excusa para un segundo contacto. En eventos saturados de logos genéricos, quien aporta utilidad gana espacio mental.
Romper el hielo con utilidad
Un cable, adaptador o soporte para móvil resuelve un problema inmediato (batería baja, videollamada incómoda). Esa utilidad genera gratitud espontánea y pregunta: “¿de dónde es esto?”—abriendo puerta a tu pitch sin forzarlo.
Memorabilidad frente al olvido
Los folletos se pierden; los objetos que se usan en el hotel, el aeropuerto o la oficina siguen contando tu historia. Prioriza calidad suficiente para que no se rompa antes del vuelo de vuelta: un fallo temprano asocia tu marca con frustración.
Facilitar el seguimiento
Incluir un QR discreto o un código que lleve a tu calendario, LinkedIn o recurso descargable convierte el regalo en puente digital. El contacto no tiene que buscarte entre cientos de correos: el objeto le recuerda la acción pendiente.
Eventos híbridos y follow-up remoto
Cuando parte de la audiencia participa online, el POP sigue siendo relevante si lo envías después con una nota personalizada. El “segundo momento” del networking—el paquete en casa u oficina—puede ser más duradero que el stand ruidoso del congreso.
Roles en el equipo
- Fundadores y socios: piezas premium acotadas para conversaciones de alto nivel.
- SDR y ventas: artículos de volumen medio con mensaje claro y rápida identificación de marca.
- Marca empleadora: kits que los propios empleados usen en eventos, alineados con cultura interna.